Por Franco Veraz.

Hablar de pruebas de doping en empleados sigue siendo un tema que incomoda. En mesas directivas se susurra, en áreas de Recursos Humanos se debate, y en pasillos se malinterpreta. Sin embargo, después de años asesorando empresas en México, puedo decirlo con claridad: el doping laboral no es un acto de desconfianza, es una estrategia de prevención.

En un entorno donde la rotación, los riesgos operativos y la presión por resultados van en aumento, las empresas necesitan herramientas objetivas que les permitan tomar decisiones responsables.

La realidad que pocos quieren ver

He acompañado procesos en sectores como transporte, manufactura y seguridad privada donde un solo error ha significado:

    • Accidentes graves

    • Pérdidas económicas importantes

    • Demandas laborales

    • Daño reputacional difícil de reparar

El consumo de sustancias no solo afecta al colaborador; impacta directamente en la seguridad colectiva y en la continuidad operativa. No se trata de estigmatizar. Se trata de asumir que el riesgo existe.


Recursos Humanos no está para reaccionar, está para prevenir.

 


Uno de los grandes cambios en la función de RH en México es que dejamos de ser “administradores de nómina” para convertirnos en gestores de riesgo organizacional.

Las pruebas de doping, cuando se implementan correctamente, ayudan a:

    • Detectar riesgos antes de que escalen

    • Reducir ausentismo y rotación

    • Disminuir accidentes laborales

    • Proteger equipos y activos

    • Generar un entorno laboral más seguro

Y algo que pocas veces se menciona: también protegen al trabajador que sí cumple. El marco legal importa (y mucho) En México, cualquier política de control debe alinearse con la Ley Federal del Trabajo y con los lineamientos emitidos por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.


Desde mi experiencia, tres puntos son clave:

    1. Consentimiento informado

    1. Confidencialidad absoluta

    1. Protocolos claros y no discriminatorios

El error no es aplicar doping; el error es hacerlo sin política interna y sin respaldo jurídico.

¿Desconfianza o cultura de responsabilidad?

Cuando una empresa implementa controles de forma transparente, el mensaje no es “no confío en ti”, sino:

“Tu seguridad y la de todos es prioridad.”


Las organizaciones con alta madurez en gestión de talento entienden que el control no está peleado con la cultura. De hecho, la fortalece. Sectores donde no es opcional.


Si tu empresa opera en:

    • Transporte y logística

    • Seguridad privada

    • Construcción

    • Manufactura

    • Manejo de maquinaria pesada

La pregunta no es si debes aplicar pruebas, sino cómo hacerlo de manera profesional y ética.

Mi reflexión final como profesional de RH

El liderazgo responsable toma decisiones difíciles antes de que los problemas aparezcan. 

Implementar pruebas de doping no es una medida punitiva; es una estrategia preventiva. Es una inversión en estabilidad, reputación y continuidad del negocio. Y en un país donde el entorno laboral exige cada vez mayor cumplimiento, prevención y trazabilidad, las empresas que gestionan riesgos con anticipación siempre estarán un paso adelante.

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